Invitados con garras (Familia Yronwood)

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Invitados con garras (Familia Yronwood)

Mensaje por Gerion Lannister el Dom Ago 24, 2014 5:02 pm

Flashback - 4 años

A los catorce días del nombre su padre decidió era el momento su segundo hijo dejara el nido y se fuera como pupilo a la casa de otro señor, donde no solo aprendería como ser caballero sino que fortalecería las relaciones con dicha familia. Había pensado terminaría donde los Reyne o los Westerling, incluso estaba la posibilidad de ir donde los Crakehall. Sin embargo el león gris tenía otro lugar en mente, uno bastante más lejano. Cuando su padre había tomado la decisión no había nada que pudiera hacer al respecto, todo lo que sabía de la tierra de los Martell era que estaba al extremo sur del continente, donde seguían costumbres antiguas pues habían sido el último reino en anexarse y solo había sido logrado mediante tratos políticos y matrimonios. Su padre sabía eso y ademas tenía presente que la familia Martell estaba cerca de la corona, una razón más para enviar a su hijo a que se pudriera en el desierto.

No era todo tan malo, como iba a un lugar asi podría llevar a sus mascotas, estaba seguro que de haber terminado en Desembarco del Rey o Aguasdulces, no le habrían dejado llevar a Glotón y Gruñón consigo, no importaba lo bien portados que fueran, el par de leones eran adultos y causaban temor donde quiera que estuviesen, y más si debían estar dentro de un espacio cerrado. Fue un primer año dificil, su llegada estuvo llena de controversias pero los Martell le acogieron bien y aunque había quienes le miraban alarmados por sus compañeros, logró evitar problemas mayores.

Pasado un año un nuevo pupilo llego a Lanza del Sol, era hijo de la señora de Palosanto y para ser justos los rumores para con su llegada no fueron menos que los la suya, quería creer eran las formas de las cortes pero al parecer iban más allá, se rumoreaba que los Yronwood tenían desavenencias con los Martell y enviaban a su hijo para limar asperezas. Decidió ayudarle a adaptarse a Lanza del Sol, aunque claro, a diferencia de él era dorniense y había vivido ahí toda su vida, de seguro no tendrían las mismas dificultades. Con el paso del tiempo lograron forjar una amistad y ahora pasado solo algunos meses de su llegada a Lanza del Sol le acompañaba a su hogar donde irian a visitar a su madre. Desde la embarcación ya se podía ver el puerto de Palosanto y se preguntó que clase de lugar sería.
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Re: Invitados con garras (Familia Yronwood)

Mensaje por Olyvar Yronwood el Dom Ago 24, 2014 8:01 pm

Era la primera vez que regresaba a Palosanto desde que se convirtiera en pupilo de los Martell, aunque había seguido al pie de la letra las indicaciones de su madre, incluso las más rebuscadas, como lo era escribirle semanalmente por cuervo sobre su vida mientras que las cartas con sus verdaderos avances se las pasaba solo al sirviente que ella había mencionado. Se había acercado no solo el príncipe sino que a toda persona que había podido, y ahora invitaba a uno de ellos a su casa, como si fuese tan solo un amigo más. Olyvar se sentía sucio pero por lo menos estaba seguro su madre estaría complacida. Gerion siempre fue amable con él, mientras otros le miraban dubitativos el león siempre se había mostrado amable pese a ser dos años mayor que él. De haber sido otras las circunstancias de todas maneras se habrían hecho amigos, pero siempre estaría como una carga en su espalda el que su madre insistiera en ello. ¿Podía llamar amistad a algo que había nacido de un ardid? probablemente no, su relación siempre sería parte de un engaño.

Lo que su madre de seguro no sabía, o si lo sabía no habría mucho que pudiera hacer, era que el Lannister tenía dos leones y que venían con ellos en el barco, cuando los vio por primera vez casi tiene un infarto, de hecho el susto que demostrara en aquel entonces hizo que varios de los cortesanos bajaran la guardia ante su llegada, en el fondo era un niño asustado, ni más ni menos. Pero como hijo de la serpiente venenosa había sido desde siempre una ficha en su tablero, una que no dudaba en usar para su beneficio en cuanta ocasión tenía, acercándose a los Martell y ahora a los Lannister.

Una sirvienta llamó a su puerta para avisarle estaban próximos a arribar, se pregunto si su madre estaría en el puerto para recibirles o si estaría en casa, el que viniera con un león, con tres de ellos, le daba a creer que quizas habría preparado una gran recepción en el mismo puerto. Pero claro, eso podía ser demasiado, los Yronwood eran sangre regia y por más noble que fuese un invitado no se pondrían por debajo de su nivel. Quizás no en el puerto, pero de seguro algo habría preparado en casa, además habían pasado siete meses desde que se vieran, Olyvar estaba ansioso y siendo honesto, algo asustado.
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Re: Invitados con garras (Familia Yronwood)

Mensaje por Tyene Yronwood el Miér Ago 27, 2014 10:41 pm

Ojos oscuros y felinos, como un par de ónices, seguían el movimiento de los criados de un lado a otro y de arriba abajo. De vez en cuando –sólo de vez en cuando- la Señora de Palosanto se permitía batir sus largas pestañas para cumplir con el requerimiento natural de su cuerpo, y aunque pestañeara Tyene lo veía todo: piel, carne, músculos, huesos… miedo. Éste último se podía oler en el ambiente; no necesitaba sacar su lengua para saborear las partículas de terror que los criados despedían por medio del sudor, ella lo podía oler. Chasqueó la lengua contra los labios y permaneció observando desde su lugar en el trono de mármol anaranjado de los Yronwood, aquel que se encontraba en el estrado del Gran Salón. Sus nalgas estaban cuidadas por cojines suaves de pluma, con encajes de Myr.

-Mi Señora –el criado hizo una corta reverencia, no era la mejor que había visto en su vida pero viniendo de alguien de su categoría no podía exigir más-, tenemos noticias de vuestro hijo. La embarcación no tarda en tocar puerto.

-¡Maravilloso!Se levantó de un salto de su asiento, provocando que las faldas de seda de su vestido revolotearan alrededor de sus piernas-. Quiero ir a buscarlo en persona, preparad el carromato.

-Como ordenéis, mi Señora –respondió él. Hizo ademán de retirarse, pero entonces volvió a mirarla, esta vez con un poco de temor en los ojos-. Hay algo que deberíais saber, su excelencia…

-DiloTyene alzó una ceja y enarcó la otra clavando sus orbes oscuros en el sirviente. Su gesto pareció alarmarla.

-El invitado de vuestro hijo…

-De Ser Olyvar interrumpió ella, acentuando el gesto de disgusto. El de miedo del criado también aumentó.

-El invitado de Ser Olyvar…  Ser Gerion Lannister…

-¡Por todos los dioses, deja de darle tantas vueltas, idiota! Escúpelo, ya.

-Vi-viene con dos leones, su excelencia –al ver el gesto atónito de su Señora, el criado palideció un poco más. La Señora de Palosanto no dijo nada, por lo que él se aclaró la garganta-. Ser Gerion viene con…

-Os he oído, no soy sorda“Pero me gustaría serlo, así no escucharía las estupideces que salen de tu boca.” Sus ojos felinos se posaron en el Gran Salón que era decorado arduamente por sus criados. En ellos centellearon los colores anaranjados, rojizos y rosados de las telas que adornaban como serpientes los pilares. Las mesas estaban predispuestas adornadas de una forma muy parecida, con flores exóticas de Dorne de colores vivos, y las sillas tenían cada una un cojín traído también de Myr. La Serpiente Venenosa soltó un suspiro y bajó lo párpado por unos segundos, calmando su mente. “Estúpido chiquillo –pensó para sí-, invita a un Lannister que anda con un par de leones de un lado para otro. Hijo del idiota de Lewyn tenía que ser… Y si ese leoncito se creerá que con un par de gatos sarnosos me asusta… Es porque todavía no ha probado mi veneno”-. Preparad los establos para recibir a las macotitas de nuestro invitado. Pero mantenedlos aparte de nuestros caballos. Si me llego a enterar de que se han comido a uno de mis animalesLa Yronwood posó su mirada oscura sobre el rostro temeroso de su criado; quería ver el miedo en éste ante de proseguir, de cierta forma eso la inspiraba-, yo misma os cortaré vivo en pedacitos y alimentaré a esos gatos asquerosos.

Sin decir nada más, Tyene echó a andar hacia la puerta que estaba tras el trono de lo Yronwood, a la izquierda al fondo. Se dirigió a su habitación para releer el último mensaje que Olyvar le había enviado “Llevo al Lannister conmigo” decía al final- Solo menciona al Lannister… Oly siempre tan reservadosoltó otro suspiro y dejó el pergamino sobre la mesita que estaba junto a la cama. Pronto llamaron a su puerta para avisarle que su carromato estaba listo, así que la pelinegra se echó un último vistazo al espejo antes de salir. Sonrió complacida cuando notó que todo estaba en orden; sus cabellos recogidos en una media trenza adornada con anillos de oro, el brazalete con forma de serpiente enroscada en el brazo de su diestra, y su vestido color verde agua que acompañaba a juego con un collar de oro con esmeraldas incrustadas. Su atuendo la presentaba tal cual era; ostentosa, orgullosa y sensual. La prenda de seda tenía un pronunciado escote en “v” que dejaba ver el espacio entre sus turgentes senos, resaltados aún más por un grueso cinturón de hilo de oro bajo su busto. Se amarraba en sus hombros dejando desnudos sus brazos, y la tela semi-transparente permitía entre ver la piel morena y suave de la que era dueña. Bajo el cinturón el resto del vestido caía vaporoso y a la vez delineaba las curvas de sus glúteos y piernas cada vez que la dorniense caminaba.

Afuera el día era caluroso; el sol se hallaba en lo más alto del cielo a la hora del medio día, por lo que el calor que emanaba parecía calentar las calles de adoquines anaranjado al punto en que con poner un pie en el suelo te podías dar por hombre asado. La Sangre Regia escuchaba el parloteo de su pueblo. Allá, a lo lejos estaba el mercado en donde los vendedores pregonaban su mercancía, pero hasta acá llegaban los griteríos que tenían. Un grupo de niños pasó corriendo en torno al carromato, un par de mujeres miraron el transporte de su señora desde la vereda, y un grupo de caballeros les cedió el paso cuando pasaron junto a ellos. Poco a poco, la Yronwood iba percibiendo el aroma fresco y puro del mar, con un atisbo de pescado. Inspiró profundamente y cerró los ojos, el pescado y los mariscos eran su comida preferida después de las cosas picantes típicas de los dornienses. Con la surda corrió los cortinajes del carromato cuando éste se detuvo junto al muelle.

-Mi Señora –dijo el jefe de su escolta personal- hemos llegado al muelle ¿Deseáis esperar aquí a Ser Olyvar, o ir a su encuentro?

-No sirvo para esperar, Andrew, mucho menos sentada. Llevadme a recibir a mi herederoel capitán asintió y abrió la puertecilla para luego extenderle una mano a su señora y ayudarla a bajar. Tyene lo hizo con la prestancia que la caracterizaba y comenzó a andar rumbo al muelle seguida de cerca por su escolta personal. La señora de Palosanto sabía muy bien que su llegada no pasaba desapercibida, mucho menos con la belleza y sensualidad que le caracterizaban; sus caderas se movían en un bamboleo acompasado imitando la danza hipnotizante de una serpiente. “Apreciad a vuestra Guardiana, mi gente” pensaba mientras le dirigía a los transeúntes, vendedores y pescadores suaves y gentiles sonrisas. Tyene sabía que el pueblo era su principal fuente de poder, por lo que cuidaba de ellos lo mejor que podía; era poco común que alguien no estuviera contento con el gobierno de la Yronwood.

Una vez que llegó al muelle, donde los barcos se anclaban y algunos pescadores realizaban su labor, Tyene avistó el navío que traía de vuelta a casa a su hijo, acompañado por un Lannister. A la Sangre Regia no le agradaban los leones ni lo que siempre aparentaban ser, pero de alianzas y aparentes amistades se vivía en el mundo de hoy. Todo era un juego de sombras y de tronos, y todos eran piezas para mover, como en el sitrang. Incluso Olyvar, aunque él era su pieza más preciada; el dragón que sobrevolaría el mundo y quemaría con su fuego ardiente a sus enemigos.
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Re: Invitados con garras (Familia Yronwood)

Mensaje por Gerion Lannister el Jue Ago 28, 2014 8:43 am

Gruñón, anticipándose a sus actos, se había levantado del suelo, Gerion se levanto de su camarote y pudo ver de inmediato los brillantes e intimidantes ojos del león. Fue hasta donde le habían dejado un cuenco con agua y llamó con un gesto a su abnegado compañero, vertió algo de agua en sus manos ofreciéndole al animal el que dio algunos languetazos saciando su sed. Luego de esto volvió a verter algo de agua pero esta vez sobre la cabeza de su acompañante, cuando el agua comenzó a escurrir por su melena el león se sacudió con fuerza, el joven Lannister que ya conocía el proceder de sus mascotas se había alejado a tiempo para no ser salpicado, Gruñón ya estaba bastante acostumbrado al clima pero eso no negaba el hecho que anduviera con un abrigo de piel encima con ese calor. Le hizo un gesto para que le siguiera, tras una nueva sacudida asi lo hizo.

En la cubierta corría una brisa exquisita, aunque imaginaba los demás pasajeros estarían ahí afuera aprovechándola, no era el caso. No le gustaba molestar a los demás pero dadas sus circunstancias era dificil no hacerlo, fue a buscar el motivo que ya suponía estaría desparramado por ahí, y lo vio, aunque no como esperara sino que apoyado contra una baranda del barco, estaba en dos patas y con la lengua afuera disfrutando del viento, como si fuera un pasajero más... casi. Escucho un tenue gruñido de reproche por parte del león que le acompañaba al ver a su hermano. Al verles Glotón dejo su lugar y fue a recibirles. Glotón era más grande, el alfa de su camada, sin embargo su actitud no lo reflejaba en lo absoluto. - Esperen aquí y no causen problemas, iré a buscarles algo de comer y beber. - Ambos gatitos se sentaron al instante, la cola de uno en particular se movía impaciente como si fuera un látigo.

Por fin cuando logró convencer a uno de los sirvientes que le acompañara a llevar las cosas y los leones devoraban lo que había en sus dorados platos, pudo ver que su anfitrión salia también a cubierta, el puerto de Palosanto estaba a pocos minutos de viaje. - Hola Olyvar. - Habría pensado que el heredero de Palosanto se vería más entusiasmado al llegar a casa, él por su parte lo estaría en su lugar, pero ir a La Roca era un viaje demasiado largo como para ir de visita sin una razón de peso. Prefirió tragarse su comentario sobre lo alegre que debía estar de visitar a su familia. - ¿Estas seguro que no habrá problemas por ellos?. - Miro fijamente a los felinos, Glotón lamía su plato y empezaba a mirar el de su hermano, el que respondió ante el gesto con un gruñido. - He tenido problemas en visitas a cortes en el pasado... si lo deseas puedo arreglar algo para evitar a tu madre le de un ataque...  
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Re: Invitados con garras (Familia Yronwood)

Mensaje por Olyvar Yronwood el Vie Ago 29, 2014 12:53 pm

La vista de Gerion con sus leones no dejaba de ser intimidante, estaba seguro que los felinos sabían comportarse adecuadamente, pero aún así tenía dudas, por mucho que fueran el emblema de su familia nada impedía que esos animales en un arrebato desobedecieran las ordenes de su amo. - Buenos días Gerion, espero el viaje haya sido de tu agrado, de todas formas no queda mucho para que lleguemos a Palosanto. - La pregunta del rubio le puso en jaque, no había especificado a su madre la posibilidad de que vinieran esos dos acompañantes porque en primera instancia asumió no los traería ¿Por qué no los iba a traer si el Lannister incluso los había llevado a Lanza del Sol? Al reflexionar sobre el tema no comprendía en que estaba pensando, pero ya no había marcha atrás. - No te preocupes. - Trató de parecer confiado, su palabra era después de todo la del heredero de la región, pero el pensar en como lo tomaría la señora de Palosanto derrumbaba esa certeza como un castillo de naipes en una tormenta de arena. - Y no es necesario hagas arreglo alguno, ya me encargare cuando arribemos, solo disfruta el viaje, no son muchas las oportunidades que tienes de dejar Lanza del Sol, no has conocido realmente Dorne si no has visitado el Sendahueso y Las Montañas Rojas. - Estaba siendo modesto, Palosanto había sido la capital de Dorne en tiempos antiguos, cuando los Yronwood eran reyes, no tenía nada que envidiarle a lanza del Sol... o eso esperaba, un atisbo de sorpresa de parte de su invitado y quizas su madre pasaría por alto el tema de los leones.

Cuando por fin llegaron al puerto fue Olyvar quien se llevo una sorpresa, su madre y escoltas estaban ya en el muelle, el joven sangre regia se adelanto para saludar a su madre quien como siempre lucia radiante. Tomo su mano entre las suyas, besándola amablemente - Es un gusto volveros a veros madre, me pareciera que han pasado años desde que dejara la ciudad. - Su sonrisa era sincera, su madre podía ser estricta y no la más afectiva de las mujeres, pero no por eso le quería menos, aunque era cierto trataba de cuidar su comportamiento para no hacerle enojar, cualquier persona en su sano juicio lo haría. Olyvar hizo un gesto a su amigo para que se acercará. - Es el amigo de quien te hable madre, Gerion lannister, hijo de Lord Damon de Roca Casterly... - Los ojos de Oly se desviaron instintivamente hacia el suelo. - Y sus mascotas...   
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Re: Invitados con garras (Familia Yronwood)

Mensaje por Tyene Yronwood el Dom Sep 07, 2014 11:53 pm

-¡Barco a la vista! –gritó uno de los encargados del muelle.

-Barco a la vista, mi señora –Andrew se volvió para mirarla con gesto sereno, a lo que la Yronwood sonrió con sorna.

-Ya lo he oído, Andrew –replicó la morena y echó a andar por entre los puestos del muelle para llegar hasta donde anclaban los barcos. A la Sangre Regia poco le importaba la suciedad del lugar o el olor a pescado; le gustaban de cierta forma, porque la sacaban de la rutina aburrida del castillo. Su comitiva la siguió con prisa, tratando de alcanzarla.

Tyene podía sentir la mirada de los simples mortales que transitaban por el lugar; capitanes que descendían de sus barcos cargados con mercancía traída de Essos o de Lanza del Sol: pieles, telas, frutas exóticas, prostitutas o damas de compañía. Todo lo que les diera dinero era mercancía, y de haber podido venderse ellos, lo habrían hecho. La pelinegra solo les dedicaba delicadas reverencias a quienes la miraban, y daba las gracias cuando alguno le tributaba con palabras halagadoras. Pero más allá de eso, no tenía interés en su gente. Su ojo estaba puesto en el navío que se movía presto por el mar, con dirección a ellos.

-Ante ustedes hace presencia Ser Olyvar Yronwood, Sangre Regia y heredero de Palosanto –anunció en voz alta el heraldo mientras Tyene rodeaba los ojos con gesto impaciente “como si yo no supiera quien es –le lanzó una mirada fulminante al tipo- pedazo de inútil, gastar dinero en ti es cómo gastar dinero en amantes”–, acompañado por Gerion Lannister, hijo del Señor de Roca Casterly, y escudero de Maron Martell –repitió el hombre cuando el invitado de su hijo descendía tras el Yronwood por la pasarela. Tyene volvió a rodear los ojos.

-Matad a ese heraldo inútil cuando hayamos vuelto al castillo, haced que parezca accidental –le murmuró a su espada juramentada, acercándose a él con el rostro lleno de serenidad y una sonrisa encantadora en los labios. Había puesto una mano sobre el hombro de Andrew, por lo que él se sobresaltó un poco. Finalmente se apartó de su lado y caminó al encuentro de su primogénito. Al verlo tan grande y musculoso no pudo evitar sentir el peso de los años sobre ambos; cuánto había crecido Olyvar, su pequeño, su bebé. Lo vio a los ojos y recordó la primera vez que la había mirado con el mismo miedo tierno y curioso. Y ahora, tras varios años, su hijo había crecido para convertirse recientemente en caballero bajo el aprendizaje de Maron Martell. “Pudiste haber sido su hijo –pensó la Yronwood-, y él habría sido el hombre más afortunado de los Siete Reinos por ser tu padre. Pero se lo perdió y pagará muy caro por ello.”

-Mi querido hijo –dijo por fin, abriendo los brazos un poco para estrecharlo contra ella en un cálido abrazo; por sobre el hombro de su hijo echó un rápido vistazo al Lannister y sus mascotitas-, ciertamente pareciera que han pasado años. Os he extrañado muchísimo, Olyvar, pero estoy segura que ha valido la espera –sus palabras eran tiernas; besó su frente con el mismo gesto maternal que tenía siempre, sin importarle que hubieran más presentes. Quizá el joven caballero se avergonzara, pero era su hijo después de todo y no lo había visto en mucho tiempo. Pero bajo la ternura de sus últimas palabras, Tyene escondía una sutil indirecta y estaba segura de que su primogénito la había captado; esperaba que le contara todo lo que había acontecido últimamente en Lanza del Sol, con lujo de detalles. Sin duda haberse despegado del Yronwood traería sus frutos.

Cuando Olyvar le presentó a Gerion, la Sangre Regia le dedicó la misma sonrisa tierna al joven Lannister, evitando con todas sus fuerzas fulminarlo con la mirada por haber traído a sus leones. “Mascotas… Por todos los dioses, estos bichos no son mascotas” –pensó con furia, aunque por fuera su rostro fuera puro encanto- ¡Finalmente conozco al hijo de lord Damon! –se acercó al joven y le tomó las manos en un tacto cálido. Lo besó en ambas mejillas con ímpetu- Es un honor recibiros en mis humildes tierras, joven Lannister. Ya veréis que os encantará el lugar; quien no haya visitado Palosanto, no puede jactarse de conocer Dorne –y no exageraba, Dorne no era lo mismo sin aquellas bastas tierras y sin los Yronwood. Desvió la mirada a los leones sin borrar la sonrisa de sus encantadores labios- Oh, veo que habéis traído a vuestras mascotitas con vos. No os preocupéis, he mandado a pedir que se les tengan preparados lugares especiales para recibirlos –“bien lejos de mis animales, porque si se comen uno lo reemplazaré con vos, niñato inútil”-. Son animales realmente exóticos y bellos, querido. En nuestras tierras sois todos bienvenidos –y sin más se separó de su interlocutor y echó a andar de vuelta con su escolta-. Vamos pues, vuestro viaje ha sido largo así que tienen un descanso merecido –con una mano tomaba por el antebrazo a Gerion y con la otra a Olyvar-. Tenéis que contarme todo acerca de vuestro viaje –les dijo a ambos y le lanzó una mirada a su primogénito disimuladamente; un brillo en los ojos profundos como ónice se hizo notar, y el heredero de Palosanto supo lo que su madre quería decir.
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Re: Invitados con garras (Familia Yronwood)

Mensaje por Gerion Lannister el Mar Sep 16, 2014 9:11 am

Olyvar se veía bastante nervioso a medida que el barco se acercaba a la costa, si fuese otro y no Gerion se habría extrañado, pero no el criador de leones, él comprendía a la perfección a su amigo y quizas esa era la razón de por que habían logrado llevarse tan bien, para ambos el estar lejos de casa era a la vez un peso y un alivio. Era bueno pensar no tendría que preocuparse por sus mascotas... pero lo seguía haciendo, incluso más tras las palabras del heredero de Palosanto, su padre no vería con buenos ojos que por su culpa las relaciones con los Yronwood o los Martell se vieran empañadas, no dudaba de sus leones... pero había tenido malas experiencias visitando castillos en el pasado. Doncellas corriendo presas del pánico y desmayos múltiples, para que decir aquella septa que fue despertada por los lenguetazos de Glotón, la pobre mujer nunca volvió a recuperar el pelo perdido tras el shock, se le empezó a caer como si pelechara y jamas volvió a crecer.

Antes de bajar y cuando Olyvar fue presentado se agacho unos segundos dedicándole una fiera mirada a sus cachorros. - Espero solo el mejor comportamiento por parte de ambos. - Les susurro a ambos, no era muchas las veces que les trataba seriamente por lo que sus mascotas parecieron reaccionar. No le preocupaba Gruñón, a lo sumo refunfuñaría un poco, pero Glotón era menos dado a controlarse, solía meterse en aprietos solo por estar aburrido o tener hambre. Había perdido un poco la costumbre de la pompa asociada a la nobleza, en general esas cosas estaban reservadas para sus padres o hermano mayor, incluso para su hermana, pero en general no se daban para él. Le molesto algo lo poco que podía decirse de él, nunca había tenido ambición por un titulo pero al ver el desplante de la señora de Palosanto, quien lucia radiante para recibirles y bueno, Olyvar era heredero... Gerion era "hijo de" y "escudero", por primera vez le habría gustado algo mejor que acompañara a su nombre aunque eso no sucedería hasta que fuera ungido caballero.

La madre de Olyvar era todo lo contrario a lo que había imaginado, se mostraba amable y receptiva, había venido en persona a esperarlos y lo hacía con muestras de afecto. No podía sino dudar, siempre lo hacía, era el rasgo más marcado que había cultivado durante su infancia en Roca Casterly. La mujer tomó sus manos a lo que Gerion contestó con una reverencia. - Muchas gracias por recibirme Lady Yronwood, esperaba con ansias la oportunidad de poder visitar vuestro hogar, espero no ser un inconveniente. - Su mirada fugaz fue hasta los leones, quienes reaccionaron sentándose al unisono para luego levantar la pata derecha en un gesto de saludo, era como si lo hubieran entrenado durante años y de hecho así había sido. Pudo ver como Gruñón estuvo a punto de lanzar un gruñido, nunca le había gustado la parte de levantar la pata derecha, pero los ojos de su amo clavados en los del felino parecieron bastar para que se retractara. - Os prometo no causaran problemas. - Dijo antes de que la comitiva empezara a emprender rumbo, la señora de Palosanto parecía muy entusiasmada por escuchar el relato de la estadía de los jóvenes en la capital de Dorne, no pudo evitar cuestionarse si su padre daría un venado de plata por escuchar alguna de sus aventuras en Lanza del Sol, probablemente no.
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Gerion Lannister

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