La eterna canción de el Sol y la Luna || Baelor Targaryen

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La eterna canción de el Sol y la Luna || Baelor Targaryen

Mensaje por Lyanna Stark el Vie Sep 05, 2014 1:08 pm

En la oscuridad de unos aposentos, una doncella de nieve buscaba con su mirada azulada a las compañeras de la Reina de las Noches. La muchacha las buscaba en la noche oscura, esperanzada de encontrar a esos brillantes cuerpos celestes y que lograran curar el miedo que habían vuelto a nacer otra vez en su corazón. No era el mismo miedo ni la misma desesperación que había sentido en Invernalia al ver como su propia madre había dejado a toda su familia para toda la eternidad, sino un miedo irracional que había hecho temblar cada fibra de su ser, un miedo que solamente podía surgir de los horrores que escondían los sueños de la norteña. En esos momentos, ni siquiera recordaba de que había sucedido en la pesadilla, pero aún temblaba y notaba como su corazón palpitaba con fuerza contra su pecho. Ante esto, aquella delicada rosa invernal había preferido mantenerse con los ojos abiertos y buscar las brillantes estrellas que iluminaban incluso en la más oscuras de la noches.

Pero para el horror de la muchacha, no encontró ningún cuerpo celestial que iluminará junto a la blanca luna el cielo nocturno de Desembarco del Rey. Sintiendo como el miedo volvía a su alma pura y segura de que el sueño no la dominaría aquella noche, se puso la capa de lana gris que ocultaría su ligero camisón de los hombres que habitaban en la fortaleza que fue ordenada por construir por Aegon el Conquistador, y salió con paso decidido de los aposentos que le habían sido asignados, cercanos a los de su familia materna.

Silenciosa como una sombra, Lyanna recorrió la Fortaleza Roja lo más sigilosamente que pudo, pero eso no evitó que se encontrará con varios caballeros o guardias. Algunos ni siquiera la miraron, otros ni le dirigieron palabra alguna; solamente fueron tres caballeros quiénes le preguntaron su nombre y hacia donde se dirigía a esas horas. ¨Así es normal que Daemon Fuegoscuro lograra escaparse...¨Parecía que hasta en la Fortaleza Roja había inútiles como los dos caballeros que servían a su honorable tío, y por supuesto, eso no la ayudaría a sentirse más tranquila y segura. Al parecer, parecía que había hecho bien en dejar sus aposentos y dirigirse al Bosque de Dioses, pues sabía que los Antiguos Dioses la protegerían mejor que los guardias de la Fortaleza Roja.

Al llegar al Bosque de Dioses de la Fortaleza Roja, sintió como la calma que tanto había solicitado aquella noche envolvía su corazón. Alzó las manos para descubrir su rostro ante los arcianos, haciendo que la capucha cayera sobre sus hombros. Desde la muerte de su madre, Lyanna no había rezado ante la penetrante mirada de los arcianos, y algunas veces ella misma se preguntaba si era por eso mismo por lo que sus sueños estaban tan plagados de horrores. En un gesto solemne, Lyanna se dejó caer en sus rodillas frente al rostro de un arciano, pues la joven bien sabía que los hijos de Invernalia solamente se arrodillaban sinceramente ante los Antiguos Dioses, pues ellos no eran más que simples mortales a pesar de la sangre que recorrían sus venas y el noble nombre que portaban, morirían con el tiempo y volverían a las entrañas de la tierra mientras que los Dioses seguirían allí, protegiendo y ayudando a sus descendientes.

-¿Por qué?-La voz le sonaba ronca, débil, como si no hubiera compartido ninguna palabra con alguien desde hacía días.-Os lleváis a mi madre antes de que me pudiera ver desposada, antes de que pudiera ver los hermosos nietos que algún día traeré a este mundo... Por favor, os lo suplico, no quisiera enterrar a otro de los míos. Tenéis que parar la guerra que se avecina... No quiero más seres queridos muertos, no quiero más sufrimiento, no quiero más dolor...

Sintió las mejillas arder ante las cristalinas lagrimas que se escapaban de las dos estrellas azules que tenía por ojos, entrelazó sus blancas manos y levantó la mirada, buscando un gesto de piedad, de comprensión ante su dolor y tristeza, en el rostro del arciano pero lo único que encontró fue la misma mirada penetrante y enigmática que muchos arcianos solían tener.

-Por favor...-Se llevó una mano a su rostro, poco le iban a servir las lagrimas para que los Antiguos Dioses atendieran sus plegarias.
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Re: La eterna canción de el Sol y la Luna || Baelor Targaryen

Mensaje por Baelor Targaryen el Vie Sep 05, 2014 8:40 pm

La noche era oscura, tan oscura como la noche en la que le habían anunciado la muerte de sus dos hermanos menores, la mayor tragedia que había vivido el príncipe de Rocadragón hasta la fecha. Baelor buscó refugio en su capa de lana, pues corría algo de aire frío por la ciudad, aunque el día había sido harto caluroso. Probablemente debido a la cercanía del mar, pensó él.

Dejó la pluma sobre la mesa, agitando la mano para hacer que volviera a circular sangre por ella. Miró el texto con atención por enésima vez pero aún así no lograba esclarecer nada nuevo. Los textos del pueblo ghiscari mezclaban los glifos con la escritura tradicional del Alto Valyrio. La mezcla podía entenderse más o menos aceptablemente gracias a los pictogramas, sin embargo, la variante ghiscari del valyrio era algo que no conseguía descifrar. Probablemente no lo consiguiera sin la ayuda de un experto en la lengua, así que dejó la pequeña pila de pergaminos encima de la mesa del Gran Maestre Malleon para que los revisara al día siguiente.

Con un pequeño bostezo se levantó de la silla de madera, incómoda como pocas, y dejó que sendos brazos descansaran sobre la balconada mientras él respiraba algo de aire puro, ya harto de aspirar humo de las velas y antorchas. Una vez descansado unos minutos, salió por la puerta de la biblioteca en dirección a sus aposentos, pero uno de sus guardias le informó de que lady Stark acababa de salir. Generalmente los guardias no informaban de la entrada y salida de los miembros del servicio, pero Lyanna era una invitada de alta cuna y los soldados estaban obligados a velar por su seguridad... y por la de los Targaryen.

Baelor frunció el ceño y cubrió su cabello oscuro con la capucha del mismo color y se dirigió a la entrada de la Fortaleza Roja, donde se paró unos minutos a intercambiar chanzas corteses con los guardias y a preguntarles por el paradero de la joven Stark. — La vimos dirigirse hacia el Bosque de Dioses, Alteza —. La Mano del Rey inclinó la cabeza en señal de agradecimiento y se reprochó a sí mismo no haber caído en la cuenta de que ese era el lugar más probable al que Lyanna acudiría a esas horas de la noche.

En unos segundos llegó al lugar en el que se encontraba la figura de la loba arrodillada ante el arciano. En la oscuridad no podía distinguirlo con claridad, pero estaba seguro de que el árbol compartía la palidez del rostro de la muchacha. — Lady Stark.... — el príncipe sabía que podía ser descortés interrumpir su oración, pero Lyanna parecía afligida — ... ¿os encontráis bien? — inquirió agachándose junto a ella y posando la palma de su mano en la espalda doblada.
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Re: La eterna canción de el Sol y la Luna || Baelor Targaryen

Mensaje por Lyanna Stark el Lun Sep 08, 2014 12:01 pm

En la oscuridad de aquel Bosque de Dioses, la joven dama pareció comprender que los Antiguos Dioses no podían hacer nada. En Poniente siempre había habido cientos de guerras, guerras consentidas o impulsadas por los ambiciosos señores que dominaban el continente, y en esos acontecimientos ni los Antiguos ni los Nuevos Dioses podían intervenir, pues la naturaleza de muchos hombres era cruel y sádica. La guerra para esos hombres era algo tan natural como respirar. La joven algunas veces se llegaba a preguntar si Daemon Fuegoscuro era uno de esos hombres, pero pronto recordaba que el bastardo de Aegon IV se había alzado en armas contra el Rey por habérsele arrebatado a su hermosa amada, su media hermana Daenerys. Era una historia perfecta para una canción: El amor prohibido entre la más bella de las princesas y el bastardo de un tirano, un amor que llevaría a Poniente a una de sus conflictos bélicos más cruentos desde la Danza de los Dragones.

¨Yo estaré lejos de aquí, muy lejos. Si Daemon logra tomar Desembarco del Rey o, por el contrario, el Rey Daeron consigue su cabeza, yo estaré protegida entre los altos muros de Invernalia. Nadie podrá hacerme daño¨Aún quedaba mucho para su regreso al Norte, pero su propio tío le había llegado a decir que si los partidarios de Daemon se acercaban demasiado a las Tierras de la Corona, su retorno al Norte sería antes de lo previsto. La propia Lyanna no le disgustaba la idea de regresar a Invernalia, Desembarco del Rey era una ciudad hermosa pero eran tiempos demasiado peligrosos para una dama como ella. No deseaba contagiarse del dolor del pueblo llano o de los nobles que perderían todo en esa guerra, ya bastante tenía ella sufriendo por la pérdida de la madre querida, aguantando las numerosas burlas que sus propias doncellas lanzaban contra ella al no encontrarse aún casada y los malos sueños que no la dejaban descansar por las noches.

La voz desconocida de un varón y el toque de su mano en su espalda basto para sacarla de sus pensamientos y para que la tristeza de su blanco rostro se borrará con rapidez. La muchacha no pensó ni siquiera de quién se trataba aquel hombre, simplemente lanzo un grito que hubiera bastado para despertar a media Fortaleza Roja. Luego, se escabullo torpemente hasta el primer arciano que vio sin antes caer varias veces al suelo. La anchura del tronco del arciano era lo suficientemente grande para esconder su menuda figura, pero el desconocido la había visto huir y esconderse en el arciano, de poco le servía aquel escondite improvisado.

-¿Q-Quién sois?-La joven tartamudeó mientras observaba la alta figura del hombre moverse en la oscuridad. ¿Sería uno de los viles nobles que apoyaban la causa de Daemon que la secuestraría para que Daemon tuviera el favor del Norte?, ¿o sería el muy idiota de su primo Marlon que estaría disfrutando como un niño al asustar a su paranoica prima?.-¿M-Marlon?, esto no tiene gracia... ¡Se lo voy a decir a tu padre!

Pero no, aquel desconocido no era su primo Marlon, el hombre era el doble de alto que su primo y parecía más fuerte. Bueno... Casi todo el mundo era más fuerte que su primo Marlon, pero en aquel momento el dato no importaba. Lyanna sintió como las blanquecinas piernas le temblaban al ver como el desconocido avanzaba hacia donde se encontraba ella. Si su primo Marlon no era, tendría que ser el aliado de Daemon que su tío constantemente hablaba para ver si conseguía que su sobrina dejara de dar paseos diurnos por una ciudad tan inmensa como Desembarco del Rey, pero lo único que había conseguido es que ese supuesto aliado que querría secuestrarla protagonizará unas cuantas pesadillas y alguna que otra confusión.

-¡No deis un paso más, señor!-Lyanna exclamó, pero su voz temblaba como una hoja que era acariciada con violencia por el viento.- ¡Sé lo que queréis de mi y no lo tendréis!. Antes gritaré tan fuerte que los hombres del Rey y de mi tío me escucharán, os encontrarán y sacarán toda la información tengáis sobre ese traidor de Daemon Fuegoscuro.
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